Desde que tengo uso de razón, recuerdo una vieja lámpara de pie que había en la salita de mis abuelos. Encendida por las tardes mientras mi abuelo leía o mi abuela jugaba al solitario de canicas.

Hace unos meses la encontré abandonada en el sótano de casa de mis padres, y nadie parecía recordar esa lámpara, así que decidí (con el permiso de mi madre,claro) recuperarla y adaptarla al estilo de mi nuevo hogar. Y así lo hice.

La limpié y decidí pintarla con “chack paint” blanco, ya que no soy muy fan del dorado y además la pátina externa estaba bastante envejecida, y no es mi estilo. La pinté de blanco pero dejé dos partes en su dorado original (una especie de codo regulable para modificar la inclinación de la pantalla y la bombilla, y también la zona de la tuerca que regula la altura de la lámpara).

Pensé en recubrir la pantalla original de la lámpara con alguna tela bonita o decorarla con “decoupage” ya que estaba muy amarillenta por el paso del tiempo y no pegaba con el cuerpo blanco, pero resultó estar peor de lo que esperaba. Por esa razón decidí sustituirla entera por una blanca muy barata que encontré en la zona de oportunidades de Ikea.

Como todo blanco quedaba bastante soso, opté por decorarla pintando con “chalk paint” octógonos color verde menta que han resultado quedar bastante bien.Si algún vez pintamos la pared, aun quedará mejor en ese ricón.

Espero que os guste.

 

 

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